PRÓLOGO

31 DE MAYO

Escribo desde la clínica. El psicólogo dice que escribir es buena terapia. No estoy segura. Además, no necesito terapia. No estoy loca. No estoy enferma. De todos modos, hago lo que el psicólogo dice.

 

Me llamo Elena Ramírez. Soy de Santa Fe, Nuevo México. También soy de ascendencia mexicana. Creo que es importante mencionar eso. Estoy muy orgullosa de ser latina. Además, vengo de una larga tradición católica. Eso sí es importante mencionar. Porque estoy aquí a causa de la Virgen.

 

Tengo 17 años. En diez días voy a cumplir 18. Pero hasta entonces, soy menor. No soy adulta—legalmente. Mis padres me han internado aquí. No son malos. Estoy segura de que en sus corazones mis padres creen que están haciendo lo que deben hacer.

 

Pero no estoy loca. No estoy enferma.

 

Es que nadie me cree.

 

No sufro de alucinaciones, como dice el psicólogo. No soy tan imaginativa. Tampoco soy mentirosa. Todo lo que les digo a mis padres, al padre González, a las monjas, al psicólogo todo es verdad.

 

No sé quién va a leer esto. ¿Lo escribo para otras personas? No lo sé. Quizás lo escribo para mí misma. Quizás es simplemente una terapia, como dice el psicólogo.

 

Pero repito. No estoy loca. No estoy enferma.

 

Como dije, estoy aquí a causa de la Virgen. Ella viene y me habla.

 

Sí. Viene y me habla. Y me enseña cosas…